La inversión en accesibilidad en tiempos de aislamiento social

La Accesibilidad con el coronavirus  nos plantea un nuevo escenario, donde sin lugar a dudas, debemos repensar algunos ámbitos y costumbres, sin perder todos los avances y logros construidos a lo largo de estos años.

La palabra “Crisis” viene del latín “crisis” y del griego κρίσις, y su significado original nos remite a “cambio”.  Más que nunca en este tiempo de aislamiento social preventivo y obligatorio, resulta imperativo que se sigan destinando medios para poder realizar actuaciones, cuyo objetivo esencial es el de la normalización e integración de colectivos más desfavorecidos, como las personas con discapacidad.

Desde la perspectiva de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, entendemos a la discapacidad como el producto de “la interacción entre las personas con deficiencias y las barreras debidas a la actitud y al entorno que evitan su participación plena y efectiva en la sociedad”. Suele suceder que aceptamos sin mayores cuestionamientos ciertos criterios que limitan el ejercicio de la autonomía y de la autodeterminación de las personas con discapacidad, obstaculizando su desarrollo en igualdad de condiciones con las demás.

Es por eso que, no solo en tiempos de crisis, pero especialmente en esos momentos, es necesario comprender a la inclusión en un sentido real y concreto, que implica por un lado, ser conscientes de la existencia de las barreras que construimos como sociedad y, al mismo tiempo, sostener una actitud activa tendiente a eliminarlas.

En este sentido, podríamos repensar y actuar en tres aspectos específicos: los límites, la capacidad de la persona con discapacidad y la accesibilidad.

Sin lugar a dudas, quien ya viene trabajando previamente con la aceptación a realizar cambios en sus hábitos, estará mejor preparado para afrontar lo nuevo. El gran desafío se presenta para quienes se enfrentan a una limitación o discapacidad reciente a lo que ahora debe sumarle el aislamiento, el impedimento para acceder a ciertos tratamientos o enseñanzas que lo ayuden a adaptarse a su nueva realidad.

Y en este sentido, la capacidad individual de adaptabilidad y la posibilidad de acceder a las nuevas tecnologías resultan claves para transitar mejor estos difíciles tiempos de incertidumbre. Toda política y planeamiento vinculado a las personas con discapacidad deberían hacer especial foco en la oferta y capacitación de estas tecnologías con nuevas aplicaciones para una mayor autonomía sin dejar de lado la importancia de hacer ejercicio, la alimentación adecuada y el esparcimiento, tres puntos críticos en las personas con discapacidad.

La pandemia nos trae una nueva urgencia: la accesibilidad en la web. En esta sociedad muchas personas mayores o con discapacidades se encuentran con barreras en Internet al no tener páginas accesibles o dotadas de un sistema de accesibilidad adaptadas a sus necesidades. Esta crisis subraya la importancia de la inclusión digital para que todas las personas tengan acceso a Internet en igualdad de condiciones en esta sociedad de las tecnologías de la comunicación e información. Es ahora más que nunca cuando las empresas y Administraciones Públicas, han de priorizar la accesibilidad en sus páginas y, por tanto, sus servicios. Aquellas que sean capaces de ser pioneras en mejorar sus servicios, serán las que tengan un mayor y mejor impacto en el colectivo de estos grupos de personas que las verán como sus mejores aliados, pues la crisis que nos ha traído esta pandemia, nos trae hábitos y formas de relacionarnos socialmente que vienen para quedarse.

Si pensamos en arquitectura, seguramente se pone en evidencia que lo hecho hasta ahora venía en una buena dirección, pero aún falta mucho -expresa Cristian Baraldo, asesor en arquitectura y accesibilidad, usuario de silla de ruedas- ¿¡Qué bueno sería que todos los edificios públicos, o de empresas, especialmente las sucursales de los bancos fueran accesibles, verdad!? Que no tuvieran escalones sino rampas, o ambas cosas, que no tuvieran subsuelos sin ascensor o mostradores de atención al público a los que muchos se nos dificulta acceder. Actualmente debemos incluir algunas nuevas adaptaciones que iremos observando desde la perspectiva del diseño universal”.

Ojalá que la palabra crisis, en el contexto de la Accesibilidad, nos movilice hacia su significado original, es decir, el de “cambio”, ese cambio necesario en la toma de decisiones que permitan considerar a la Accesibilidad un derecho de todos y no un privilegio de unos pocos.

 

Maria Inés Podestá.

Responsable del área de Accesibilidad de ALPI.

Más información y contacto:

 4821-1200 Int: 225.


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