El pasado 13 de octubre se celebró el Día del Psicólogo. El equipo de profesionales que supervisa la Lic. Claudia Delménico, se reunió para detallar el trabajo que todas las psicólogas de ALPI llevan a cabo de forma integral con el fin de brindarles a los pacientes de la entidad y a sus familiares una atención personalizada. El equipo de atención de adultos  está formado por las Lic. Jimena Palmas, Milagros García Castro, Patricia Fiszman y Magalí Contreras.

 

“Trabajamos con la palabra del otro, sea del paciente o del familiar. Abrimos un espacio de escucha para que cada uno pueda traer lo que siente, lo que le pasa y empezar a trabajar con eso”.

 

En este sentido, el caso de cada paciente se trabaja de forma distinta, de acuerdo a las características de cada persona, sus perfiles, las dinámicas familiares y los problemas personales. Y es allí donde surge la singularidad.

 

El proceso de rehabilitación es interdisciplinario con las áreas físicas. En un primer paso se cita al familiar y, si bien se espera que inicialmente haya un pedido específico en función de la realidad del paciente,  muchas veces eso no llega. “Por eso nuestra labor también implica respetar los tiempos y deseos, tanto del familiar como del paciente”.

 

Ese respeto no quiere decir ausencia. Las psicólogas están presentes desde todos los lugares posibles. Aun cuando el familiar no recurre a ellas, siempre están en los pasillos, su consultorio o cerca del paciente para escucharlo. Y también están presentes para acercarse a un familiar que no sabe cómo hacerlo por sus propios medios y miedos.

 

“Les brindamos un espacio de escucha. Cuando se presenta alguien cercano podemos percibir cómo es la estructura familiar y eso nos ayuda en nuestro trabajo diario. Y también en lo que llamamos el perfil previo de personalidad. Partimos de la reconstrucción de la imagen y todo eso nos sirve para elaborar una aproximación que permita anticipar cómo la persona va a vivenciar o vivir su proceso de duelo”.

 

Ese acercamiento también hace que se realicen diagnósticos diferenciales que tienen que ver con la patología de cada paciente y la causa de dicha patología. “No es lo mismo una persona que tuvo una enfermedad a otra que tuvo un accidente, el análisis es distinto”.

 

Además de todo esto, se tienen en cuenta el pronóstico y la secuela.  Es muy importante saber si ese paciente seguirá siendo autónomo o no. “Por eso es necesario trabajar en equipo. Nos tenemos que nutrir de lo que nos dicen los otros profesionales, de cómo evoluciona la rehabilitación y qué secuelas físicas tiene la persona”. Pero el trabajo es mutuo, ya que los profesionales de las demás áreas médicas también se nutren de las psicólogas para hablar de lo que les pasa a ellos con cada paciente. “El paciente es un todo completo: lo físico, lo psicológico y lo social”.

 

“El sujeto va más allá de la discapacidad. Se trata de que el paciente esté lo más estable posible, que sea autónomo y que tenga deseos de seguir con su vida haciendo otras cosas, quizás diferentes a las que venía haciendo. Eso es lo esperable. Que vuelva a aparecer la persona, más allá de la discapacidad o el hecho discapacitante. Nuestro trabajo es que pase de ser discapacitado a tener una discapacidad. Esto implica que como persona sigue estando, que tiene sueños y deseos”.

www.alpi.org.ar


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