La Lic. Laura Cohen Imach, kinesióloga y fisiatra de ALPI, acerca algunas pautas de higiene y seguridad que pueden ser de utilidad antes de concurrir a las piscinas, el río o el mar.

 

PREVENCIÓN:

*Leer atentamente y respetar los carteles de ingreso y seguridad expuestos tanto dentro como fuera del sector.

*Prestar atención a las indicaciones de los guardavidas, si es que los hay.

*Utilizar protección solar siempre y renovar el uso cada dos horas, aunque sea resistente al agua.

*No correr ni empujar en el borde de la pileta, río o mar para evitar accidentes.

*No concurrir a zonas profundas del río o mar si no se sabe nadar o no se tiene experiencia.

*Ducharse antes del ingreso al natatorio.

*Utilizar calzado antideslizante para circular dentro del predio del natatorio.

*No ingresar a la piscina, río o mar si hay hacinamiento de gente, esperar hasta que se despeje un poco ese sector.

*Evitar juegos peligrosos, (inmersiones prolongadas, cargar personas sobre tus hombros, empujar, etc.).

*No entrar  alcoholizado al agua.

*Revisar atentamente el nivel de profundidad del agua antes de zambullirse.

*Utilizar antiparras para ver con más claridad y nitidez dentro del agua.

*En caso de sentir malestar físico de cualquier índole, no ingresar al agua.

*En el caso del río o el mar evitar sumergirse en aguas turbias.

*Evitar ingresar en zonas de corriente y oleaje peligroso en aguas abiertas.

 

Existen ciertas situaciones no preventivas, (zambullidas erradas, caídas, golpes, etc.), que pueden ocasionar determinadas lesiones físicas con discapacidad residual, como por ejemplo las lesiones medulares, (paraplejías y cuadriplejías), los traumatismos de cráneo (TEC) y ahogo por inmersiones prolongadas, entre otros. Estos pueden tener diferentes grados de complejidad y, en caso de ocurrir, se puede tener en cuenta:

 

*Llamar inmediatamente a la emergencia médica local y relatar lo más detalladamente posible lo ocurrido.

*Si hay guardavidas o responsables de la seguridad dentro del sector recurrir inmediatamente a ellos.

*Prestar atención a los signos y  síntomas que se pueden llegar a presentar como por ejemplo, irregularidad en la respiración o ausencia de la misma, pérdida conocimiento, disminución o abolición de la movilidad y sensibilidad general o en algunas partes del cuerpo, discurso

 

incoherente, alteraciones en el habla, sangrados o hemorragias visibles que podrían coexistir con sangrados o hemorragias no visibles, fracturas óseas, incluso craneanas, etc.

 

* Ante la necesidad de traslado, hay que inmovilizar el cuello del herido, evitar mover la columna y avisar a un profesional para que acompañe al accidentado.  Asegurar la vía aérea permeable o protegerla .Evitar dentro de lo posible los vehículos particulares.

 

Estos eventos  tienen diagnóstico y rehabilitación integral con profesionales y centros especializados  por lo que lo adecuado sería hacer un seguimiento con atención precoz  e inmediata para minimizar las secuelas residuales que conllevan estas patologías.

 

Así que: ¡A DISFRUTAR DEL AGUA Y EVITAR RIESGOS!


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