De las alcancías a la búsqueda del gran donante

 

DE LAS ALCANCÍAS A LA BÚSQUEDA DEL GRAN DONANTE: LA HISTORIA DE ALEJANDRO ALLENDE, PRESIDENTE DE ALPI

Conocemos la historia de una de las personas que hace posible que ALPI siga creciendo y ayudando a mejorar la calidad de vida de más pacientes.

 

Entiendo que tu relación con ALPI empezó hace mucho tiempo, ¿Cómo fue tu historia con la institución?

Yo tuve dos encuentros con ALPI. El primero cuando era muy chico, tenía unos nueve años y

un primo me pidió que lo ayudara a pasar la colecta. En esa época, tenían unas alcancías…y las

monedas valían bastante, estamos hablando del año 1973. Entonces, durante una semana, nos juntábamos después del colegio y salíamos a caminar la calle con las alcancías y la gente colaboraba. Pasábamos la alcancía y cuando se llenaba, terminaba el día. Luego llevábamos la plata a ALPI y al día siguiente arrancábamos de nuevo. Y ese fue mi primer “trabajo” como voluntario en la institución. Pasó el tiempo y cuando yo tenía unos 15 años, me llama María Laura Steverlynk, mi antecesora, y me dice “Estoy armando un grupo de voluntarios y de voluntarias para ayudar a los pacientes, los miércoles en recreación en ALPI…” Iban algunos primos míos y pensé: “qué buena oportunidad para conocer chicas”. Ahí me metí y me quedé más o menos ocho o nueve años de voluntario… Esa fue una etapa muy linda. Íbamos cada miércoles de cinco la tarde a ocho de la noche aproximadamente. Claro que también hay historias tristes porque muchos fallecieron. Y bueno, así fue un poco como empecé.

 

O sea que empezaste como voluntario…

Sí, empecé como voluntario. Después me fui a vivir a Estados Unidos, estuve nueve años viviendo ahí. Más o menos desde los 25 hasta los 35. Y cuando volví me lo encontré a Douglas Jarvis (el actual Encargado de Relaciones Institucionales de ALPI). Me dijo “Alejandro, tenemos que meternos en ALPI”. Y le dije, “Mirá, yo no tengo mucho tiempo, estoy casado, tengo tres hijos pero bueno, veamos qué mano podemos darle”. Así que ahí empezamos de voluntarios otra vez. Y después, al año nos pidieron que entráramos a la Comisión Directiva y ahí arrancamos la parte que podemos llamar más dirigencial.

 

Hoy como presidente de ALPI ¿cuáles son las principales responsabilidades que ejerces?

El rol de Comisión Directiva y el de Presidente, que están bastante ligados porque trabajamos en equipo, se trata un poco de ver qué hacer, cómo apoyamos a los que hacen. Porque a ALPI lo

hacen los médicos, los enfermeros, terapistas, entonces nuestro trabajo consiste en apoyar a la

gente que hace. También quiero mencionar al Director Ejecutivo, Dr. Jorge Giana, que afortunadamente es un gran hacedor y tiene un enorme sentido práctico para concretar los objetivos de la Institución, así que lo apoyamos mucho en su principal trabajo que es doble: construir el Hospital Pediátrico y administrar ALPI, todo al mismo tiempo! Además apoyamos a nuestra Comisión de Jóvenes que han traído muy buenas ideas que se van concretando, como el proyecto de Accesibilidad y ALPI Sustentable. Hoy en día el objetivo es hacer un Hospital Pediátrico y nuestro rol es ver cómo hacerlo: cómo juntar plata, cómo generar eventos que recauden plata, cómo motivar a la gente para que done. Por ejemplo, tenemos el caso de los Pequeños Donantes, ya somos casi 7.000 donantes.

 

¿Y qué escenario ves para ALPI en el futuro?

Hoy ALPI está lleno. Porque tiene una demanda enorme de personas con discapacidad motriz que va en aumento, ya sea porque existe mayor pobreza, porque la población va envejeciendo en Argentina, o porque hay muchos accidentes de trabajo, muchos accidentes de tránsito… Sumado a estas cosas, hoy vivimos un mundo con mucho estrés, y eso genera mucha enfermedad neurológica. Vemos mucha esclerosis múltiple, mucho ACV…

 

Entonces ¿qué es lo que ALPI tiene que hacer?

Su misión es rehabilitar, y el Hospital nuevo va a ser más del doble que el actual en tamaño y creemos que va a estar lleno. Así que el objetivo es hacer un Hospital de excelencia, siempre con un fuerte foco en la parte humana. Eso es lo que a nosotros nos distingue de los demás: la parte humana. La parte médica es excelente. La parte humana es sobresaliente. Ese es el futuro de ALPI: hacer el Hospital y ojalá que lo podamos tener cuanto antes. En este momento estamos haciendo 3.000 metros cuadrados, se ven las obras, pero la obra grande va a venir el año que viene, Dios quiera que pueda avanzar rápido.

 


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