ALPI rinde homenaje a sus nutricionistas, que trabajan con mucha dedicación para preparar los menús de todos los pacientes y el personal de la entidad. “Todo lo que se elabora en ALPI es realizado por los integrantes del área de Cocina. Son ellos el alma mater del servicio y quienes elaboran cada uno de los menús que comen nuestros pacientes a diario”, explica Sabrina Tarico, nutricionista de la institución.

La experta y su colega, Sofía Chiola, trabajan en forma conjunta con la parte clínica y fonoaudiológica de ALPI para elaborar las comidas de los pacientes. Según detallan, esas áreas son las que indican el tipo de dieta que deben tener los pacientes en función de sus patologías. “Nos ocupamos de la consistencia, si la dieta es blanda o procesada y de la adecuación a cada patología (hipertensión, diabetes, problemas renales)”, remarca Tarico. Además del abordaje de la vía oral, también se brinda un soporte nutricional para aquellos pacientes cuya alimentación debe realizarse a través de una sonda. Si bien se trata de que todos los pacientes coman lo que se elabora a nivel institucional, se respetan los gustos, religiones, ideologías y enfermedades de cada individuo.

Por otra parte, también se contemplan las diferencias que ALPI tiene con un centro de atención de agudos. “Recibimos muchos pacientes con consecuencias de ACV, traumatismos de cráneo o lesiones medulares. Muchos de ellos llegan a la institución con una dieta vía oral y cuando los evalúan las fonoaudiólogas ellas determinan que no pueden comer”, destaca Tarico. Es decir que la dieta en un centro de agudos puede ser diferente de la que se brinda en ALPI, donde se trabaja de forma más interdisciplinaria junto a la parte clínica, Laboratorio, Fisiatría, Terapia Ocupacional y Kinesiología.

 

 


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