La rehabilitación y la vuelta al mundo

La Organización Mundial de la Salud (OMS) eligió el 23 de marzo para celebrar el Día de la Rehabilitación, que destaca la necesidad de que las personas con discapacidad puedan acceder a tecnologías eficaces, diagnósticos y tratamientos, sin importar su raza, religión, ideología política o estatus social.

Pocas situaciones resultan tan impactantes en la vida de una persona y su entorno como padecer una enfermedad que genere una discapacidad. En los pacientes con discapacidad adquirida se suma la pérdida de un rol social o familiar y  el alejamiento del hogar y la rutina. Esto último, es consecuencia de la internación  para tratar la enfermedad inicial y del posterior tiempo de rehabilitación; plazos que pueden representar desde algunos días a varios meses fuera de casa,  es decir, “fuera del mundo del paciente”.

Toda enfermedad que pueda afectar el desempeño funcional de una persona tiene ciertas características: grado de severidad, sector corporal afectado y tipo de evolución, entre otras. En base a lo anterior surgen ciertos OBJETIVOS a lograr, desde el punto de vista de la rehabilitación.

Hay dos aspectos principales en la rehabilitación:

  • La recuperación: reaparición de una función perdida gracias a la estimulación apropiada del tejido u órgano lesionado.
  • La compensación: toda estrategia o equipamiento que reemplaza, completa o parcialmente, la función perdida o deteriorada.

 

 

Todos los objetivos que planteamos en un proceso de rehabilitación se basan en esos dos aspectos.

 

Muchas veces, el foco de familiares, pacientes y hasta profesionales está puesto en el componente “recuperación”. En muchos casos, y aun con los avances técnico-médicos de la actualidad, esto no es posible lograrlo al 100%.

En el denodado intento de recuperar por completo la funcionalidad perdida, puede ocurrir que el tiempo de internación en rehabilitación se extienda por años, o que la cantidad de terapias que recibe el paciente tome tal dimensión que ocupe la totalidad de la semana, como si fuera un trabajo o una suerte de obligación,  haciendo que se pierda de vista el objetivo, por el enfoque en el método.

Cualquiera de esas situaciones representa una prolongación del tiempo del paciente fuera de SU MUNDO, ese que quieren recuperar…

Con el pasar del tiempo, cuando los objetivos se alcanzan, se reformulan o se desestiman, cobra importancia haberle brindado al paciente las herramientas apropiadas para requerir cada vez menos la intervención del equipo rehabilitador.

Cambiar los regímenes, disminuir la dependencia del paciente a las terapias progresivamente y balancear el tiempo entre el tratamiento y actividades sociales, familiares y recreativas, también es rehabilitación; es reinserción… Es la vuelta al Mundo.

 

* Por Javier Facello, especialista en Medicina Física y Rehabilitación (MN 138785). Médico de Internación en ALPI.

Si querés iniciar tu proceso de rehabilitación con nosotros, podés comunicarte a:

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4821-1200


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