El viernes 16 de noviembre, se llevó a cabo una exposición de arte de obras de Leo Yosovitch y pacientes del servicio de Hospital de Día de la institución. Además, los asistentes pudieron degustar empanadas y masas dulces que cocinaron los pacientes de los turnos mañana y tarde del servicio.

Olga Cosentino, crítica de arte y paciente de ALPI, asistió a la muestra y preparó una reseña del evento.

 

Muestra de Leo Yosovitch

Una serie de coloridas mandalas tapizaban la pared de entrada al área de Hospital de Día, el pasado viernes 16. No era una jornada más en ALPI. Ese día, una auténtica vernissage puso en valor las capacidades en artes plásticas de quienes asistimos a ese espacio de rehabilitación.

Ya en el interior del salón y en atractivo montaje –realizado amorosamente por el equipo de rehabilitadoras– se veían óleos figurativos de Raquel Blindman, acuarelas y dibujos de Federico D´Aquaro, más mandalas y una deslumbrante selección de obras de Leo Yosovitch, a quien ya todos valoraban por su trato afable y ahí algunos descubrieron al artista de vasta trayectoria. Cuadros de gran tamaño, algunos figurativos, otros de tema abstracto y potente expresividad en el uso de la forma y el color, dibujos al lápiz y un libro de cuidada edición que reúne gran parte de su obra promovían, como todos los trabajos exhibidos, la curiosidad y el diálogo amigable. Entre tanto, brindamos con refrescos y degustamos las empanaditas de copetín, preparadas por otro grupo de pacientes y recién horneadas en la cocina de la institución.

Y protagonistas fuimos todos. Tanto los afectados por alguna limitación como los familiares y cuidadores presentes o los profesionales médicos, psicólogos, kinesiólogas, terapistas ocupacionales, fonoaudiólogas y demás miembros de esta comunidad terapéutica. Fue una muestra de las variadas maneras de ejercer la vida con nuestras diversas potencialidades.

 

 


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