Para celebrar el Día de la Primavera, Natalia Romero -instructora de yogaterapia- se acercó a nuestra sede Soler para compartir una clase lúdica y diferente con nuestros pacientes. Con la ayuda de los terapistas, todos pudieron disfrutar de una actividad que ayuda al cuerpo y también a la mente.

“Tratamos de adaptar las posturas de yoga para que los alumnos puedan realizarlas, más allá de las limitaciones que tengan. Para lograrlo se utilizan distintos tipos de soportes como sillas, maderas y cinturones”, explica Natalia.

A partir de las enseñanzas de B.K.S Iyengar, un gran maestro de yoga, los beneficios de esta actividad tienen que ver con ayudar a que el cuerpo se mantenga más sano, tonificado y flexible. Todo esto tiene un efecto inmediato en el estado mental, cuyo objetivo es alcanzar un mayor bienestar, calma y conexión con uno mismo y el mundo exterior.

Para preparar la clase con los pacientes de ALPI, Natalia se apoyó en su formación como instructora de yogaterapia y en la ayuda de las terapistas de ALPI, con quienes definió cuál era el acercamiento más adecuado para la actividad. “Pero principalmente la preparé pensando en generar un espacio donde quienes nunca hicieron yoga pudieran conocer esta práctica maravillosa y compartir un momento de paz y relajación”.

Y la iniciativa tuvo su recompensa. Los pacientes de ALPI se mostraron entusiasmados y sorprendidos y pudieron relajarse y conectarse con la actividad.


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