La rehabilitación desde adentro

Entrevista con Javier Ignacio Facello, Médico especialista en Medicina Física y Rehabilitación en ALPI Asociación Civil (MN 138785).

 

Según la OMS, la rehabilitación es «un conjunto de intervenciones encaminadas a optimizar el funcionamiento y reducir la discapacidad en personas con afecciones de salud en la interacción con su entorno».

En Argentina, los datos oficiales respecto a la discapacidad corresponden al último censo a nivel nacional realizado en 2010. En el país viven más de 5 millones de personas con dificultad o limitación permanente, lo cual es equivalente al 12,9% del total de la población.

¿Cómo es dedicar la vida a la rehabilitación?

«La rehabilitación se parece a un camino, hay obstáculos, momentos para contemplar, compañeros de camino, esfuerzos, recompensas, todo. Lo crucial son las ganas y la capacidad espiritual que tengamos para recorrerlo. Lo que ocurre, muchas veces, es que es un camino que ningún paciente se había hecho la idea de recorrer y buena parte tampoco sabe dónde terminará. Una de las misiones que nos ocupa es la de acompañar, guiar, ayudar a superar los obstáculos y, alguna que otra vez, recordarle a los pacientes detenerse a contemplar.” dice el profesional con respecto al proceso de rehabilitación.

Una vez que un paciente ingresa a un centro de rehabilitación se llevan a cabo varios pasos para poder brindarle la atención adecuada. “Se hacen evaluaciones individuales de ingreso por parte de todos los servicios del equipo interdisciplinario  y luego se hacen puestas en común. En el transcurso de la primera semana se evalúa: desempeño, rendimiento, independencia real y capacidad de comprensión de consignas para establecer los fundamentos del tratamiento. Es importante el momento de la puesta en común para aclarar antecedentes, situaciones particulares y evaluar si hay variantes de relación entre paciente y determinados profesionales. Se establecen, según el cuadro y la funcionalidad inicial los objetivos generales de rehabilitación (aspectos que deseamos mejorar o recuperar durante la etapa de internación y creemos adheridos a la realidad de ingreso del paciente). Si dichos objetivos se alcanzan o superan, se confeccionan otros más específicos o sofisticados. Un objetivo se considera cumplido cuando el paciente puede hacerlo, repetirlo de forma consistente e incorporarlo a su vida diaria.” explica Javier.

 

Un proceso de rehabilitación exitoso implica que un paciente ha alcanzado un grado de independencia suficiente como para al menos poder estar en su domicilio con el menor requerimiento de asistencia posible y que, con la continuidad de tratamiento apropiado, podrá reintegrarse a su medio ambiente de forma independiente. Es importante destacar que, en Internación, se trabaja hasta el punto que permita habilitar el egreso, pero eso no significa que el tratamiento esté finalizado, solo que, existe mayor potencial con el paciente residiendo en su domicilio y recibiendo terapias allí o tratamiento ambulatorio en Hospital de Día o Consultorios.”

 

La duración del tratamiento es variable según la complejidad de la patología: “Para recibir el alta de un proceso de rehabilitación (Internación y ambulatorio en cualquiera de sus variantes) implica que el paciente, con o sin secuelas, es considerado apto para seguir adelante su vida, ya completamente adaptado a su nueva circunstancia, o bien, ha recuperado por completo o incluso superado la funcionalidad previa a la patología que le generó la discapacidad. A veces son procesos sin un límite claro, es importante que la rehabilitación no se torne invasiva en lo que el paciente pretende recuperar de su mundo, con esto quiero decir que si las sesiones empiezan a limitar u obstaculizar otros aspectos sociales, laborales o físicos del paciente, es momento de replantearse el plan.” agrega el profesional.

Trabajar en una clínica de rehabilitación motriz y acompañar a los pacientes en este proceso también tiene momentos significativos para los profesionales. “Lo más gratificante de mi trabajo es la satisfacción cuando un paciente alcanza un objetivo, particularmente si es algo que se había planteado a sí mismo. Si bien uno puede orientar o tener una idea respecto a la enfermedad o cuadro que tiene el paciente, lo que no conocemos al principio es al paciente en sí; y de la voluntad y deseos de esa persona sale el motor más poderoso para el trabajo.” Y concluye:
“Lo destacado de ALPI es el espíritu de trabajo del personal. La escuela de formación en rehabilitación en Argentina es relativamente pequeña y no existen grandes diferencias de acción cuando uno compara el trabajo entre centros desde lo científico; el plus, la diferencia, creo que viene aparejado a las características inherentes a las personas que forman el equipo, justo aquello que no se puede “estudiar”.

Sobre los cambios que la pandemia provocó en los procesos de rehabilitación dice: “Cambió todo. Un aporte importante para la etapa de internación es el apoyo de la familia, el tiempo de desconexión del “trabajo” diario, el aliento y la contención son inestimables en momentos de malestar pero también para compartir logros; el tener reducidos esos tiempos de contacto familiar resultan en más tensión emocional y, por lo tanto, implican un posible obstáculo. Además, el aspecto humano de entrevistas personales de familia con los profesionales tratantes muchas veces contribuía a una familiaridad que nos permitía articulaciones más eficaces al momento del paso a tratamiento ambulatorio. Aguardamos ansiosamente el regreso a esa metodología, pero hoy, no tenemos otra opción que mantener la cautela y las medidas de prevención por el bien de todos”.

 

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