ALGUNOS ACCIDENTES SON IMPOSIBLES DE PREVER. OTROS, POR FORTUNA, PUEDEN EVITARSE. ¿CÓMO? A TRAVÉS DE LA PREVENCIÓN, DE UNA ACTITUD DE CUIDADO Y PROTECCIÓN QUE LOS MÉDICOS TENEMOS LA OBLIGACIÓN DE DIFUNDIR.

Por increíble que parezca el lugar más seguro del mundo para la mayoría de nosotros es donde tienen lugar la mayoría de los accidentes: el hogar. Los accidentes domésticos constituyen la primera causa de mortalidad infantil, como así también el motivo más frecuente de consulta en los servicios de urgencia. Dichos accidentes suelen estar provocados por:

1. Factores naturales: curiosidad, impulso de autonomía, desconocimiento del riesgo frente al peligro.

2. Factores psicológicos: los miembros de familias conflictivas tienden a sentirse privados de afecto, lo que los lleva a obviar medidas de autoprotección.

3. Circunstanciales: durante una visita, una mudanza o en vacaciones los niños suelen sufrir cierta desorientación, lo que puede ocasionar accidentes.

Las lesiones pueden ser diversas: quemaduras, descargas eléctricas, obstrucción de vía aérea, intoxicaciones por sustancias diversas, traumatismos, fracturas y cosas realmente inimaginables.

Es por esto que debemos estar atentos en todas las etapas de desarrollo de los chicos:

ETAPA DE EXPLORACIÓN INICIAL: a los nueve meses de edad el bebé gatea y explora el mundo que lo rodea con su boca, chupando y tocando todo lo que ve, lo que implica un altísimo riesgo: puede ingerir medicamentos que han quedado a su alcance, ahogarse al ingerir cuerpos extraños pequeños (bolitas, alimentos), quemarse con agua o aceite y hasta puede sufrir una descarga eléctrica. Hay que extremar las medidas de seguridad, vigilando permanentemente a los chicos.

ETAPA PREESCOLAR: hasta los cinco años el niño está en edad de investigar. Son frecuentes las lesiones por caídas asociadas a escaleras y mobiliarios en el hogar, como así también las que ocurren fuera de la casa, relacionadas con los juegos. Como así también las lesiones por intoxicación, quemaduras y la ingesta o bien la introducción de pequeños objetos por  la nariz u oídos. Los lactantes son más propensos a sufrir ahogos y quemaduras. En esta etapa también es importante la  vigilancia permanente y enseñarles la existencia de situaciones peligrosas.

ETAPA ESCOLAR: de los 6 a los 12 años los niños comienzan a tener autonomía, y es aquí donde aparecen los accidentes con bicicletas y también como peatones en la vía pública. La educación vial es fundamental en esta etapa. Tenemos que advertirles sobre los peligros de moverse en la calle.

ETAPA ADOLESCENTE: de los trece a los 19 años los chicos comienzan a experimentar a otro nivel, a vivir cosas por su cuenta. Las lesiones más frecuentes son las deportivas, por accidentes de tránsito, quemaduras, abuso de drogas o alcohol. Es indispensable establecer normas de convivencia y disciplina, como así también enseñarles el peligro de ciertos juegos.

No podemos dejar de lado también el contexto psicosocial ya que el médico con su saber debe sospechar si las lesiones ocasionadas a un niño son de índole traumática ocasionadas por un accidente o bien se trata de un cuadro de violencia familiar en cuyo caso se debe denunciar a fin de preservar la integridad del menor.

MEDIDAS PARA EVITAR ACCIDENTES EN EL HOGAR:

Colocar protecciones en escaleras y balcones, mantener lejos del alcance elementos de cocina, restringir el acceso a las hornallas, usar disyuntores, mantener fuera del alcance de los niños medicamentos, productos de limpieza y elementos tóxicos.

Frente a cualquier eventualidad hay que tener en cuenta que la emoción no debe doblegar a la razón. Se debe evitar calmar al niño dándole de beber y/o comer tras sufrir un accidente. Lo primero es consultar a un médico, ya que de ser necesaria una intervención que requiera de anestesia general, si el chico comió o bebió se deberá postergar hasta que se cumpla el ayuno.

Como podemos ver, las lesiones no son solo un problema médico. Para ser eficaces en la prevención es necesario un enfoque que contemple a todos los que intervienen en el proceso: padres, niños, educadores y médicos.

Para ello, nosotros, los médicos, debemos informar, tanto en las consultas como también mediante campañas y programas de salud. Educar a  los profesionales de la salud y a la población en general es la manera más efectiva de disminuir el riesgo de lesiones producidas por accidentes.

 

Gracias Dr. Gustavo Galatro – Médico Traumatólogo de ALPI.


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