Entrevista a Mabel Burgos

Mabel, ¿Cuántos años tenés y cómo llegaste a ALPI?

Tengo 29 años. Vengo de Río Gallegos, Santa Cruz. Me dieron una derivación para radioterapia y la rehabilitación intensiva para hacerla acá. Comencé en el Fleni, en donde el tratamiento era ambulatorio. Pero después los mismos kinesiólogos me dijeron que necesitaba otro tipo de rehabilitación, un fisiatra que hiciera seguimiento, algo más intensivo. Yo no tenía idea de qué era un hospital de día, empecé a buscar, y la kinesióloga que viene a mi domicilio me comentó sobre ALPI y me dijo que me iban a atender muy bien. Así llegué al consultorio externo.

¿Habías tenido una entrevista con el fisiatra?

Tuve una entrevista con el Dr. Golding, y él me envió a consultorio externo para hacer rehabilitación motora. Silvana (Supervisión Ambulatoria) me dijo que solo por ese día me iba a atender Eduardo (Terapista Físico), que es de hospital de día. Eduardo vio mi historia clínica, mis estudios, y le comenté que yo estaba con todas las pilas, que quería salir, y que quería trabajar a full, intensivo. Así que comencé a trabajar con él en Hospital de Día. Y me encanta, porque me levanto con esas pilas, y como me hace trabajar Edu es fabuloso, le estaré agradecida eternamente por todo lo que logré.

¿Desde cuándo estás en ALPI?

Desde marzo de 2014, casi un año.

¿En Buenos Aires cuánto hace que estás?

Un año también. Llegué en diciembre de 2013, en ese tiempo estaba haciendo radioterapia. Durante enero y febrero estuve en Fleni y no había ninguna mejoría, porque estaba en la parte ambulatoria. Cuando hablé con Edu, él me dijo: “Voy a hablar con la doctora para que vengas a hospital de día”. Sí, empecé dos veces por semana, y después me sumaron un día, y al mes los cinco días. Cuando me sumaron los cinco días estaba feliz, porque era lo que quería.

A vos te derivaron de Río Gallegos, ¿tuviste una enfermedad oncológica?

Cáncer, sí. Me operaron en junio de 2013, estuve internada 16 días, y después empecé la quimioterapia. Comenzó como ginecológico, pero el tumor estaba en la columna, por eso me afectó las piernas, porque llegué tarde. Lo detectaron cuando ya había afectado, por eso cuando llegué a la operación ya no sentía las piernas, no tenía movilidad.

Toda esa parte de la operación y tratamiento fue allá. ¿Te atendieron bien?

Sí, fue allá, la verdad que bien. Era difícil, pero nunca lo sentí así, creo que la clave fue no sentirme enferma, no sentir que tenía un cáncer en mi cuerpo. Era más bien pensar: “Si yo estoy sana, yo puedo. Yo quiero salir, quiero levantarme, quiero recuperar mi vida”. La operación fue horrible, corrí muchos riesgos, pero pude salir.

¿Cómo fue el proceso de rehabilitación?

Cuando llegué a ALPI era como un niño, no lograba los pasajes, tenía una sonda vesical, nada de fuerza de brazo, el equilibrio malísimo, no me podían dejar sola sentada porque me caía para los costados, me iba para atrás. Primero Edu fue manejando la fuerza de brazo, luego me sacaron la sonda y empecé con cateterismo. Pensé que nunca iba a aprender a hacerlo.

Mabel, ¿qué cosas te ayudaron a recuperarte, a mejorar en este proceso?

La fuerza de voluntad, tengo un lema, y siempre lo digo: “Yo puedo”. Eso me ayudó mucho. Y el equipo de trabajo es el complemento fundamental, el profesional, la confianza que me dio Edu para entregarme y hacer todo lo que me dice. Cuando me empezaba a parar con las ortesis me daba un poco de temor, porque te sentís inestable, pero yo confiaba en él, y él trabajaba a mi lado.

¿Qué cosas tuyas pusiste en juego para poder obtener todos esos logros?

La fe en Dios, la fortaleza. Me aferré mucho a Dios, me entregué a él para levantarme y salir. Llegó un momento en que decía “No puedo más, siento que es mucho tiempo, y no logro lo que quiero”. En realidad, no estaba viendo todo lo que había logrado, que era muchísimo. A un año de estar acá hice un salto enorme.

¿Qué otras cosas podés destacar de tu experiencia en ALPI?

Muchas experiencias, por ejemplo, el taller Cognitivo con Cintia y Paula (Fonos). Aprendí a entender a otras personas, por ejemplo con el tema de la memoria y la concentración. Es complejo todo lo que se vive, y cuando estás afuera no tenés dimensión de esta realidad que viven los demás. Ver a mi alrededor y no solamente a mí.

¿Qué consejos les darías a personas que están atravesando una situación similar a la tuya?

No pensar en lo que pasó, sino mirar hacia adelante. No rendirte nunca, me dijeron que no voy a caminar, pero yo sé que sí voy a caminar. Esa es mi fe, lo que yo quiero, entonces hasta que no me levante y camine no voy a parar.

¿Querés hablarme un poco de la hidroterapia, cómo te sentís, para qué pensás que te sirve?

Para el equilibrio y la fuerza de brazos. Trabajo mucho con el agua, entonces la inestabilidad que tengo afuera en el agua se me hace más fácil manejarla. Le tenía pavor al agua y le perdí todo el miedo, entré al agua así, entregada también, confiando en los profesionales.

 ¿Cuáles son tus planes, tus deseos o tus objetivos?

Quiero volver a trabajar, es lo que más deseo, porque no quiero ser una carga para mi familia. Estoy luchando para tener independencia en el manejo de la silla, manejarme sola, hacer yo las cosas, cocinar, ir a comprar, subir rampas, bajar escalones. Ayer practiqué los pasajes del auto, y lo logré con Edu y con Melina de (T.O.)

¿Qué hacías?

Trabajaba en el Casino. Empecé como croupier en el Casino Club de Río Gallegos. Y después estaba como encargada de recursos humanos, encargada del personal y manejo de administración.

¿Y vos ya le preguntaste a tu jefe si podías volver, o renunciaste?

No renuncié, estoy en conservación de empleo. Comencé con parte de enfermo, y ahora tengo hasta junio o julio para volver. Ahora depende de ellos. Tuve ya una entrevista, y le comenté cómo volvería en silla de ruedas. El inconveniente son mis piernas, y allá son las escaleras. Él me decía en otros casinos, porque tienen varios, pero no quiero separarme de mi familia. Yo lo que quiero es trabajar y seguir mi vida.

En principio, tu idea es volver a trabajar, volver a Río Gallegos.

Sí, volver y recuperar parte de mi vida.

 

¡Gracias Mabel!


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